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Cambio climático ¿Estamos o no estamos a tiempo?

miércoles 26 de marzo de 2008

Uno de los temas a los que aparentemente se le está dando cierta relevancia en la opinión internacional es si aun estamos o no a tiempo de revertir los efectos que nuestras emisiones de gases están causando en el clima del planeta.
Veamos, los cambios en el clima del planeta entero -a excepción de una catástrofe natural como la caída del meteorito que hace 365 millones de años causó abruptas modificaciones – se van dando naturalmente de una forma muy paulatina, es decir, tienen que pasar mas de 100 vidas de un hombre para ver solo un pequeño cambio.
Los ciclos de la Tierra llevan tantos años que para una persona resultan casi incomprensibles, ya que no podemos tener clara noción de lo que significan dos o tres millones de años, cuando vivimos apenas 100.
Sin embargo, tanto por los avances tecnológicos como por la forma en la que se fueron desarrollando nuestras sociedades, hemos adquirido la capacidad de acelerar estos procesos, de alterarlos e incluso de superar la extraordinaria capacidad del planeta de absorber esos cambios y encauzarlos, adaptándolos a sus propios tiempos.
El planeta desde sus inicios nunca ha dejado de mutar, desde las mas frías eras glaciales, hasta las etapas mas calurosas. Sin embargo estos cambios siempre han sido tan “lentos” que ningún ser vivo hubiera sido capaz de percibirlos.
Todo eso hasta que, hace unos pocos cientos de años, llegó a nuestras sociedades la “Revolución Industrial”. De allí en adelante todos sabemos lo que pasó, el crecimiento de la industria ha sido tan grande y tan veloz que un día nos tomaba meses cruzar el Atlántico y al otro lo hacíamos en 4 o 5 horas. Un día las guerras eran con fusiles y bayonetas y al otro con bombas atómicas, misiles teledirigidos y uranio empobrecido.
Para los millones muertos causados por el Tsunami, el Huracán Katrina, las inundaciones y sequías que van y vienen en todo el mundo. Para los cientos de millones de muertos vivos de los países “en desarrollo” que no comen, que no tienen acceso al agua potable, que no pueden acceder a servicios de salud básicos, para los envenenados por las fumigaciones, por la minería o por las innumerables industrias que beben y contaminan el agua de los pobres para producir bienes de lujo para los ricos. Para ellos ya no estamos a tiempo.
Según un estudio de la ONG Save the children, los desastres derivados del cambio climático, que abarcan desde sequías a lluvias torrenciales, provocarán que en 2010 haya en todo el mundo 50 millones de desplazados medioambientales, la mayoría de ellos mujeres y niños. Esto sucederá hagamos lo que hagamos de aquí a ese momento. Para ellos tampoco estamos a tiempo.
Pero el ser humano ha sabido cubrir cada espacio del planeta, se ha sabido adaptar a todos los climas y es probable que sobreviva a cualquier cambio en el clima que el futuro nos depare. El punto es que tengamos claro que, de las decisiones que tomemos ahora, dependerá la cantidad de personas que sobrevivan y las condiciones climatológicas en las que ellos deberán existir.
¿Pensaremos individualmente, tratando de disfrutar de nuestra vida lo mas que podamos o aprenderemos a pensar como especie, sacrificando parte de nuestro bienestar por el de nuestros hijos, nietos o quienes los sucedan?.

texto extraido de: http://www.ecoportal.net/temas/calenta.htm

Cambio Climático Siglo XXI

lunes 14 de enero de 2008

Actualmente, existe un fuerte consenso científico que el clima global se verá alterado significativamente, en el siglo XXI, como resultado del aumento de concentraciones de gases invernadero tales como el dióxido de carbono, metano, óxidos nitrosos y clorofluorocarbonos (Houghton et al., 1990, 1992). Estos gases están atrapando una porción creciente de radiación infrarroja terrestre y se espera que harán aumentar la temperatura planetaria entre 1,5 y 4,5 °C . Como respuesta a esto, se estima que los patrones de precipitación global, también se alteren. Aunque existe un acuerdo general sobre estas conclusiones, hay una gran incertidumbre con respecto a las magnitudes y las tasas de estos cambios a escalas regionales (EEI, 1997).

Asociados a estos potenciales cambios, habrán grandes alteraciones en los ecosistemas globales. Trabajos científicos sugieren que los rangos de especies arbóreas, podrán variar significativamente como resultado del cambio climático global. Por ejemplo, estudios realizados en Canadá proyectan pérdidas de aproximadamente 170 millones de hectáreas de bosques en el sur Canadiense y ganancias de 70 millones de hectáreas en el norte de Canadá, por ello un cambio climático global como el que se sugiere, implicaría una pérdida neta de 100 millones de hectáreas de bosques (Sargent, 1988).

Aún así, hay una considerable incertidumbre con respecto a las implicaciones del cambio climático global y las respuestas de los ecosistemas, que a su vez, pueden traducirse en desequilibrios económicos (EEI, 1997). Este tema será de vital importancia en países que dependen fuertemente de recursos naturales.

Con respecto al impacto directo sobre seres humanos, se puede incluir la expansión del área de enfermedades infecciosas tropicales (Becker, 1997), inundaciones de terrenos costeros y ciudades, tormentas más intensas, las extinción de incontables especies de plantas y animales, fracasos en cultivos en áreas vulnerables, aumento de sequías, etc. (Lashof, 1997).

Estas conclusiones han llevado a una reacción gubernamental mundial, se ha expresado en numerosos estudios y conferencias, incluyendo tratados enfocados a enfrentar y en lo posible solucionar la crisis. Este trabajo analizará la problemática del Cambio Climático Global, las bases teóricas, sus posibles efectos futuros, las medidas tomadas y las medidas recomendadas para enfrentar adecuadamente el problema.

Texto extraido de:http://www.cambioclimaticoglobal.com/introduc.html

A vueltas con el cambio climático (I)

jueves 10 de enero de 2008

El primer problema es la evaporación de la humedad del suelo, una de las peores consecuencias es que si aumenta la temperatura se producirá el deshielo, de parte de Groenladia, la Antártica y los grandes glaciares. Uno de los efectos mas curiosos fue durante el cierre del espacio aéreo en Estados Unidos, al no volar, los aviones no dejaban su estela en el cielo y esto produjo una mayor evaporación de la humedad, porque no había nada que impidiera la llegada de toda la radiación solar.Si Groenlandia se derrite, 30 millones de personas se tendrían que desplazar en Europa y muchos más en la India, situación que originaría lo que podemos llamar refugiados climáticos, todo ello por que el nivel del mar subiría entre 10 y 90 centímetros, con lo que los habitantes de las costas tendrían que emigrar hacia el interior, con la consiguiente presión demográfica. El caso de la India es grave, una variación del nivel del mar de 50 cm afectaría a amplias zonas de la costa al ser un país extremadamente llano.



Cuanto más aumenta la temperatura, más aumenta la emisión de CO2, y mas se derriten glaciares importantes como los de Alaska, esto ocurre porque el calentamiento global esta elevando la temperatura de los océanos y ésta a su vez la temperatura del viento, agua y aire caliente combinados.

El calentamiento conlleva más inundaciones y más sequías, porque aunque hay más humedad, las precipitaciones caen en lugares diferentes. Por ejemplo, en África el sexto mayor lago del mundo casi ha desaparecido o que la primavera se adelante y el otoño se retrase en buena parte del planeta.

El Polo Norte ha perdido ya entre el 30% y el 40% en solo 40 años, muchas islas del Pacífico han tenido que ser abandonadas al quedar inundadas y en Groenlandia hubo siete terremotos provocados por los glaciares en 1993 y 32 en 2005, casi 5 veces mas.

Los incendios generan una cuarta parte de la emisión de CO2 a la atmósfera y pero además no solo contaminan el aire, además las cenizas llegan a los ríos y al mar, contaminando también el agua, como saben estos días en Galicia, la ceniza de los incendios de este pasado verano ya esta llegando a las rías y amenaza la cría del mejillón.

Impacto del Cambio Climático - Efectos sobre los recursos hídricos

Existen numerosas pruebas por todo el planeta indicando que los cambios (especialmente a escala regional) y, sobre todo, el aumento de la temperatura, ya han causado efectos en diversos sistemas físicos y biológicos de muchas partes del mundo.

Entre los cambios observados pueden citarse como ejemplos la contracción de los glaciares, el deshielo de permafrost, el deshielo anticipado de las superficies de ríos y lagos, los desplazamientos de plantas y animales desde sus zonas tradicionales hacia el polo y a mayores altitudes, la disminución de algunas poblaciones de plantas y animales, y el florecimiento temprano de árboles, la eclosión de insectos y el adelanto de puesta de huevos de los pájaros. Hay también abundantes documentos que prueban la existencia de una asociación entre los cambios de temperaturas regionales y los cambios de sistemas físicos y biológicos observados en muchos entornos acuáticos, terrestres y marinos.

Así mismo, existen pruebas recientes de que algunos sistemas sociales y económicos se han visto afectados por la mayor frecuencia de inundaciones y sequías en algunas zonas del planeta. Sin embargo, tales sistemas están también influenciados por modificaciones de factores socioeconómicos tales como desplazamientos demográficos y cambios en la utilización de los terrenos. Por esta razón, es difícil cuantificar el impacto relativo de los factores climáticos y socioeconómicos.

Un ejemplo de estos cambios se observan en los patrones de precipitación que ya están afectando los recursos hídricos. Ha aumentado la intensidad de las lluvias y las nevadas en las latitudes medias y altas del Hemisferio Norte, mientras que ha disminuido la pluviosidad en las zonas tropicales y subtropicales de ambos hemisferios.

En extensas zonas del este europeo, el oeste de Rusia, el centro de Canadá y California, los caudales máximos de los cursos de agua se han trasladado de la primavera al invierno, ya que reciben más precipitaciones en forma de lluvia que en forma de nieve, y por tanto el agua llega a los ríos más rápidamente. También, en las grandes cuencas del Níger, el lago Chad y en Senegal, en África, el total de agua disponible ha disminuido entre un 40 y un 60%.

Aunque realizar predicciones regionales es complicado, debido a la extrema complejidad del ciclo hidrológico, probablemente las precipitaciones aumentarán en algunas zonas y disminuirán en otras, y este cambio en las precipitaciones puede afectar a la humedad de la superficie, al albedo y la vegetación, que luego incidirán sobre la evapotranspiración y la formación de nubes, lo que a su vez, afectará al régimen de precipitaciones. Además, el sistema hidrológico responde no solamente a cambios en el clima y las precipitaciones, sino también a actividades humanas como la deforestación, la urbanización, y el consumo excesivo de reservas de agua.

Estos cambios en los patrones de precipitación afectarán, también, a la cantidad de agua disponible para los habitantes de la Tierra. El aumento de la intensidad de las precipitaciones incrementará la escorrentía superficial y las inundaciones, disminuyendo la capacidad de infiltración del agua en el suelo.

Los cambios pluviométricos en los patrones estacionales pueden afectar la distribución hídrica regional, tanto en las reservas de aguas subterráneas como en las superficiales. A nivel local, la vegetación y las propiedades físicas del área también serán factores que influirán en la cantidad de agua a retener.

Puesto que la ausencia de precipitaciones afecta directamente a los sistemas hidrológicos locales, en los climas secos, cambios relativamente pequeños en la temperatura y la pluviosidad podrían llegar a causar alteraciones considerables en la escorrentía. Las regiones áridas y semiáridas serán por tanto particularmente sensibles a la reducción de las lluvias y al aumento de la evaporación y de la transpiración de las plantas. Muchos modelos de clima proyectan una reducción del promedio de precipitaciones en las regiones ya secas de Asia central, el Mediterráneo, el sur de África y Australia.

En latitudes altas el aumento de precipitaciones puede producir mayor escorrentía, que también se vería afectada por la reducción de las nevadas, la nieve profunda y el hielo glaciar. Sus efectos se evidenciarán particularmente en primavera y verano, cuando tradicionalmente se usa para la producción de energía hidroeléctrica y para la agricultura.

Los modelos también pronostican el aumento de la humedad del suelo en invierno en latitudes altas del norte, y para latitudes medias la mayoría de los modelos indican una reducción de la humedad en los suelos durante el verano, incluyendo algunas importantes zonas productoras de granos. Estas proyecciones son más consistentes para Europa que para Norteamérica.

Respecto a la alteración del patrón de precipitaciones sobre los trópicos, los efectos son más difíciles de predecir. Cada modelo de clima tiene resultados diferentes sobre la intensidad y distribución de las lluvias tropicales en el futuro; sin embargo, todos coinciden en que el sur de Asia experimentará un aumento en las precipitaciones entre junio y agosto, mientras que para América Central, se prevé una reducción de las lluvias en esos mismos meses.

Los ecosistemas no quedarán indemnes a los nuevos patrones de escorrentía y evaporación naturales. Los ecosistemas de agua dulce sufrirán la alteración en los regímenes de inundación y en los niveles de agua. Los cambios en las temperaturas y la estructura térmica de las aguas dulces podrían afectar a la supervivencia y al crecimiento de algunos organismos, y a la diversidad y productividad de los ecosistemas. Los cambios en la escorrentía, los flujos de aguas subterráneas y las precipitaciones directas sobre los lagos y los cursos de agua, afectarían a los nutrientes y al oxígeno disuelto, y por tanto la calidad y claridad del agua.

También las aguas subterráneas, los reservorios y los pozos sufrirán las consecuencias. El almacenamiento de agua superficial podría disminuir en la medida en que las lluvias extremas y el arrastre de tierra promuevan un proceso de enlodamiento y por tanto se reduzca su capacidad de reservorio porque se dificulta la percolación.