La gestión en una empresa se plantea como las actividades encaminadas a la consecución de unos fines y objetivos predeterminados. Las empresas no son entes independientes del entorno que las rodea, por lo tanto los objetivos planteados y perseguidos tendrán que contemplar tanto factores de la propia empresa como externos (medio ambiente, sociedad, mercado, etc.). Los objetivos de las empresas no deben entenderse exclusivamente como objetivos económicos, deben abarcar aspectos tales como la satisfacción de sus empleados, la imagen que la empresa tiene en la sociedad, etc. A continuación se detallan algunos de los objetivos empresariales: Rentabilidad empresarial.
Prestaciones económicas a sus empleados.
Estabilidad en el empleo.
Satisfacción de las necesidades de los clientes, esta satisfacción se logra a partir de tres factores: Cantidad, calidad y coste.
Mejoras en el entorno social de la empresa.
Conservación del medio ambiente.
La consecución de estos objetivos por una empresa se realiza en un primer término con el establecimiento de una política, a partir de la cual surgen una serie de funciones y actividades (investigación y desarrollo, marketing, producción, compras, etc.) orientadas a la venta de unos determinados productos o la prestación de servicios. La política no debe quedarse en una mera declaración de intenciones, para que no se de esta situación es necesario que la política vaya acompañada de la aportación de unos recursos que pueden ser:
Materias primas
Recursos humanos
Nuevas tecnologías
Económicos, etc.
El siguiente paso es tratar de asegurarse de que las actividades planificadas se realizan de la manera más adecuada, por lo tanto es necesaria la utilización de herramientas que permitan realizar actividades de seguimiento y medición de los procesos. Por último es fundamental que la empresa tenga capacidad de análisis de los datos aportados para aportar las soluciones necesarias ante desviaciones del cumplimiento de los objetivos.
El entorno, no considerando únicamente el entorno referido a cuestiones ambientales, tiene una gran influencia en el funcionamiento de la empresa y en el resultado que ésta obtenga. La empresa trata de adaptarse al entorno y ello implica prever las expectativas de cambio que aquel presenta y que pueden afectar a su gestión.
¿Qué se entiende por gestión? Por gestión a nivel empresarial podemos entender, el desarrollo de un determinado programa de actuación, previamente planificado, al que se asignan unos determinados recursos y que deberá respetar unas determinadas normas para la consecución de un fin establecido.
El proceso de gestión debe iniciarse con la formulación de la estrategia. Esta se elabora a partir del análisis del entorno, diagnóstico externo, y de la propia organización, diagnóstico interno de los puntos fuertes y débiles y de los fines y valores de la organización, en definitiva, necesitamos obtener una fotografía lo más aproximada a la realidad posible de la situación empresarial. La definición de la estrategia empresarial es fundamental para coordinar el funcionamiento interno de la empresa y adaptarlo a las exigencias del entorno y para orientar las pautas de actuación individual y de cada unidad con los objetivos globales.
Por otra parte, la organización se estructura de aquella forma en que se pueden coordinar y realizar mejor sus actividades para llevar a cabo dicha estrategia y alcanzar sus objetivos, definiendo las funciones, responsabilidad y poder de decisión en el desempeño de estas funciones, las normas de comportamiento y procedimientos, y los recursos disponibles. En función de estos elementos se tomarán las decisiones y se obtendrán unos determinados resultados. Por ello, es necesario que exista un sistema de medición y evaluación de la actividad individual y organizativa y del resultado que se obtiene.
Desde otra perspectiva menos racional, se puede considerar que el comportamiento de los miembros de una organización puede orientarse en mayor medida hacia los objetivos de la empresa, no solo con mecanismos formales sino también con mecanismos no formales. Estos pueden promover tanto un control externo como autocontrol. El fomento de este último aspecto es fundamental y ello se consigue cuando se estimula la motivación e identificación individual a través de la participación en el proceso de decisión, la formulación de objetivos más ambiciosos o el desarrollo de valores compartidos por los miembros de la organización. Es importante considerar que todos estos elementos externos del entorno e internos de la propia organización se interrelacionan continuamente y no se pueden considerar aisladamente.
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Necesidades de Gestión Medioambiental en la Empresa
jueves 10 de enero de 2008Publicado por Formaselect en 3:32 0 comentarios
Etiquetas: gestion en empresas
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