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Planificación de proyectos de tratamiento y recuperación de suelos: El estudio preliminar

jueves 10 de enero de 2008

El estudio preliminar es la primera fase que hay que llevar a cabo a la hora de plantear un trabajo en un área presuntamente afectada por algún tipo de contaminación. Este estudio tiene dos objetivos principales:

- Confirmar la presencia de contaminación, por encima de unos niveles que supongan o puedan suponer un riesgo inaceptable para la salud humana y o el medioambiente.

- Conocer la distribución espacial de la contaminación, obteniendo los datos relevantes que permitan el diseño optimo de las siguientes fases.

Para alcanzar estos objetivos se han de realizar dos tipos de actividades. La primera tarea, consiste en recopilar toda la información de interés relativa a la zona de estudio. Es una tarea muy importante, que contribuye a optimizar actividades posteriores, que pueden resultar más costosas, reduciendo errores.

En segundo lugar, después de esta recopilación de información, es necesario planificar las actividades de toma y análisis de las muestras recogidas, viendo su alcance y los objetivos que se desean alcanzar.


1.- Recopilación previa de información

Como se ha mencionado ya, la recopilación de información es un proceso de gran importancia que influye sobre la marcha y los resultados de las sucesivas fases de los trabajos a realizar. Los objetivos genéricos de este proceso son:

- Comprobar y confirmar la existencia de contaminación, viendo su naturaleza y distribución.

- Obtener la información necesaria para el correcto diseño de las fases de muestreo y análisis.

- Identificar posibles riesgos para la salud o el medioambiente.

La recopilación de información engloba tres tareas: el estudio histórico, el estudio físico del medio afectado y la visita de campo.


1.1.- Estudio Histórico

La recopilación de datos históricos o estudio histórico de la zona afectada es una tarea fundamental dentro de un proceso de investigación de un área contaminada, que marca los resultados finales de la investigación. El estudio histórico trata de conocer con detalle los anteriores usos del suelo del contaminado, para:

- Confirmar la presencia de contaminación en la zona.

- Situar zonas concretas a investigar.

- Identificar la naturaleza de la contaminación.

- Desarrollar el modelo conceptual previo de los problemas derivados de la contaminación.

La información que se debe recopilar puede incluir varios aspectos:

- Antecedentes generales: ubicación, superficie, usos anteriores, actividades productivas, usos previstos, inventario de pozos de abastecimiento, estudios tectónicos, etc.

- Descripción de la zona de trabajo: presencia o no de edificios, instalaciones tanto actuales como pasadas, canalizaciones, tanques subterráneos, etc., identificación de áreas potencialmente contaminantes, etc.

- Sucesos relevantes acontecidos: accidentes, incidentes, zonas de almacenamiento temporal, denuncias e inspecciones, etc.

- Procesos productivos: análisis del proceso productivo, características principales de materias primas, reactivos, productos elaborados y residuos, naturaleza de las emisiones, gestión de los residuos, etc.

Esta información se puede obtener de diversas fuentes como el catastro, el registro de la propiedad, las Cámaras de Comercio, los archivos municipales, los servicios cartográficos, la documentación de las propias empresas, etc.

Una vez conocidos los potenciales contaminantes presentes en la zona de estudio, será necesario también definir unos criterios de referencia que permitan valorar la magnitud de la contaminación para evaluar sus riesgos.


1.2.- Estudio del Medio Físico

El estudio del medio físico busca recopilar información de naturaleza diversa, que permita conocer la zona de estudio y sus alrededores. Con los datos recogidos en esta fase y en el estudio histórico se debe elaborar un modelo conceptual del comportamiento de los potenciales contaminantes, viendo las posibles vías de dispersión y los riesgos asociados para la salud y el medio ambiente.

Entre los datos generales que son necesarios para elaborar un modelo conceptual se pueden citar: geología regional y local, geomorfología, hidrogeología, climatología, vegetación, edafología, usos de la zona, etc. Estos datos se recogen de distintas fuentes, como bases de datos, mapas, etc.


1.3.- Visita de Campo

Una vez se haya recopilado y analizado suficiente información, es necesario realizar una visita a la zona de estudio para inspeccionar su situación actual, planificar el trabajo de campo y completar los datos recogidos para la elaboración del modelo conceptual. Esta visita se planificará cuidadosamente y debe servir para:

- Confirmar la información y completar los datos obtenidos en las fases anteriores.

- Conocer las condiciones del área de estudio y evaluar los riesgos para la salud o el medio ambiente viendo los medios afectados, presencia de residuos, etc.

- Identificación de posibles fuentes de contaminación en el entorno de la zona.

- Identificación de posibles puntos de muestreo.

- Recopilar los datos necesarios para la realización de la actividades: vías de acceso, lugares de emplazamiento de los equipos, puntos de abastecimiento de agua o electricidad, etc.

La información recogida durante la visita debe registrarse en una ficha, que ha de contener los aspectos más relevantes de los terrenos afectados y alrededores: características del suelo, presencia de edificios, residuos, materiales o maquinaria abandonada, presencia y estado de canalizaciones y desagües, alteraciones del suelo o de la vegetación, calidad de las aguas, etc.

Durante la visita de campo se pueden realizar mediciones y análisis in situ como apoyo para diseñar la estrategia de muestreo y análisis químico.

2.- Interpretación de la recopilación previa

Una vez finalizada la recopilación previa de información, se debe analizar minuciosamente para integrar todos los aspectos contemplados. Si el resultado de este análisis es que existen indicios de potencial contaminación en el suelo, se debe continuar con la fase de investigación en campo.

A partir de todos los datos recopilados, hay que elaborar un modelo conceptual más completo que defina la distribución espacial de la contaminación y los posibles riesgos asociados.

Existen tres posibilidades en función de la distribución espacial de la contaminación:

- Distribución horizontal homogénea.

- Distribución heterogénea de fuente conocida.

- Distribución heterogénea de fuente desconocida.


3.- Trabajos de campo

Los trabajos de campo consisten básicamente en la toma de muestras de los distintos medios susceptibles de contaminación, para su posterior análisis en laboratorio. Normalmente, es necesario la realización de trabajos complementarios como análisis in situ, instalación de pozos de control, ensayos de permeabilidad y/o bombeo, etc.; que completan la información para la toma de decisiones y realización de posteriores trabajos.


3.1.- Estrategia de Muestreo

En primer lugar, es necesario diseñar la estrategia de muestreo. Al no haber datos de la concentración de los contaminantes en el emplazamiento, se utilizará el criterio de experto, a partir de la evaluación de los resultados de la recopilación previa.

Como se ha visto en módulos anteriores, en la estrategia se tendrán en cuenta los medios a muestrear, la localización y el número de puntos de muestreo, la profundidad de muestreo y el número y cantidad de muestras a tomar por punto.

La campaña de toma de muestras deberá enfocarse hacia el muestreo de aquellos puntos en los que la probabilidad de detectar contaminación es mayor.

El muestreo de aguas subterráneas debe confirmar si existe contaminación en el acuífero. Para ello, es necesario conocer el funcionamiento hidrogeológico de la zona, en particular los posibles acuíferos y las direcciones del flujo. Para confirmar y completar la información recopilada a este respecto es necesario ejecutar al menos un sondeo de reconocimiento.

Con la información obtenida se preverá la toma de un reducido número de muestras del acuífero, localizadas en las proximidades del foco contaminante. Al menos se deben tomar dos muestras aguas, situadas arriba y abajo de la zona de estudio.

Es recomendable la toma de muestras en pozos o puntos de agua preexistentes en las proximidades del emplazamiento, siempre que sean representativas.

En situaciones en las que pueden existir concentraciones significativas de contaminantes volátiles o semivolátiles en la fase gaseosa del suelo, será necesario el muestreo del aire intersticial del terreno. La estrategia de muestreo más habitual se traduce en una malla regular en planta de dimensiones variables y escasa profundidad.

Los trabajos de campo pueden incluir el muestreo de otros elementos como residuos o materiales abandonados o lixiviados.


3.2.- Estrategia de Análisis Químicos

Para confirmar la presencia de contaminación y planificar la investigación detallada es necesaria la preparación minuciosa de una estrategia de análisis químico. Una vez conocidos, gracias a la recopilación previa de información, los contaminantes más probables de estar presentes en el suelo en concentraciones anormalmente altas, es necesario seleccionar los parámetros químicos a analizar.

En los casos en los cuales la información es insuficiente, el programa analítico debe contemplar un amplio espectro predefinido de parámetros, de forma que se asegure la detección de cualquier contaminante posible.

Si al determinar alguno de estos parámetros se obtuvieran de concentraciones superiores a los niveles de referencia escogidos (VIE-A), la investigación de laboratorio debería continuar hasta definir la naturaleza concreta de la contaminación.

Además del conocimiento de los usos pasados del emplazamiento, el uso previsto es otro de los factores que juega un papel, aunque de menor importancia, en la definición del programa analítico.

Durante los estudios preliminares puede ser necesario realizar determinados ensayos in situ que aporten información adicional sobre diversas características de la zona afectada, como la localización y delimitación de focos contaminantes enterrado; y las características hidrogeológicas del emplazamiento. Para esto se puede recurrir a técnicas geofísicas como resistividad eléctrica, reflexión y refracción sísmica, radar penetrante, etc., y a la realización de sondeos y ensayos de permeabilidad y bombeo.


4 Interpretación de resultados

Los resultados obtenidos en el estudio preliminar se deben interpretar para confirmar la presencia de contaminación en el área afectada y conocer su tipo y la distribución espacial.En esta fase, la interpretación y evaluación de los resultados correspondientes a las muestras de suelo se puede realizar comparando con los valores de referencia escogidos. Si se toman los Valores Indicativos de Evaluación definidos anteriormente, presentes en la tabla 8 existen tres posibilidades:


- Si se excede el valor de referencia VIE-A se confirma la presencia de contaminación en el suelo.

- Si se excede el valor VIE-B correspondiente al uso considerado, puede suponer un riesgo inaceptable para la salud o el medio ambiente y será necesario realizar una investigación detallada.

- Si se excede el valor VIE-C supone la existencia de un riesgo inaceptable y es necesario elaborar un proyecto de recuperación.

Cuando no existen valores de referencia para los compuestos analizados, se deben emplear otros valores derivados o bien la normativa de referencia utilizada en otros países, tomando los resultados de esta evaluación como orientativos.

Para interpretar de los resultados analíticos de muestras de agua, se deben utilizar los valores recogidos en la legislación autonómica, nacional y/o internacional relacionada. Se debe tener en cuenta el tipo de agua implicada, superficial o subterránea, y su uso.

Política Ambiental en el Estado Español

Las competencias en materia de medio ambiente se encuentran repartidas entre las distintas administraciones, el Estado, las Comunidades Autónomas y los Municipios. Para ello la Constitución Española distribuye dichas competencias basándose en la separación de aspectos normativos y ejecutivos de la actuación ambiental, atribuyendo estos a las Administraciones Autonómica y Local, y dejando la regulación básica al Estado, con el fin de homogeneizar los aspectos esenciales de la normativa en todo el territorio español.

Lo característico de la normativa básica es su carácter general y fundamental, lo que hace necesario que sean normas aprobadas con rango de Ley; no obstante, el gobierno podrá hacer uso de su potestad reglamentaria para regular por Real Decreto y de modo complementario algún aspecto básico de una determinada materia.

La Constitución pretende que las bases tengan una regulación normativa uniforme y vigente en todo el territorio español, para la defensa de los intereses generales mayores que los de la Comunidad Autónoma, permitiendo que ésta establezca sus propias peculiaridades dentro del marco de competencias que la Constitución y el Estatuto le atribuyen en la materia.

El establecimiento de las bases de ordenación por parte del Estado no puede dejar vacía la competencia de la comunidad por exceso de desarrollo; de igual forma, la Comunidad no puede legislar todo lo que no sea básico, ya que tiene limitadas sus competencias en el Estatuto de Autonomía.

De esta forma le corresponden al Estado las bases de la legislación ambiental, y a las Comunidades Autónomas se les confiere su desarrollo legislativo, siempre que hayan asumido estatutariamente es competencia. De este modo, en el ejercicio de estas competencias, se encuentran implicados distintos organismos de la administración estatal, autonómica y local.

El Tribunal Constitucional establece que la finalidad de las bases es la creación de un marco normativo unitario para todo el territorio nacional, en el que las Comunidades Autónomas cuenten con un margen de discrecionalidad que les permita satisfacer sus intereses particulares, para lo que cuentan con la facultad de desarrollo legislativo. De igual forma limita la ordenación básica estatal para que se cumpla la competencia autonómica de desarrollo legislativo, impidiendo que el Estado no deje ningún espacio libre en lo referente a la regulación de las peculiaridades de la Comunidad Autónoma por sí misma.

Asimismo, el Tribunal Constitucional establece en la sentencia 147/91, de 4 de julio que la legislación estatal configura un límite mínimo, pudiendo las autonomías establecer normas adicionales de protección.

El principio de autonomía de las distintas administraciones está reconocido como uno de los principios básicos sobre los que se fundamenta la organización básica del Estado:

“…Artículo.137: El Estado se organiza territorialmente en municipios, provincias y en las comunidades autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses”.

Las competencias se han visto reforzadas por diversas disposiciones, en particular por la Ley de Bases de Régimen Local.